Caminó lentamente hacia la entrada, sostuvo firmemente el picaporte y tomo aire. Mientras abría la puerta fingió su mejor cara de satisfacción. El visitante dio un paso hacia delante, casi atropellándolo y colgó su abrigo en un perchero con aspecto antiguo.
-Buenos días. Dijo escandalosamente, se sentó en el único sillón que no había sido invadido por libros y revistas y despejo un pequeño sector de la mesita de vidrio para poder apoyar sus pertenencias.
-¿Desea tomar el té? Pregunto con la esperanza de recibir una respuesta negativa. No era de su agrado recibir visitas y mucho menos esa en particular, sin embargo su expresión amable y fingida seguía intacta, pues una relación de tantos años merecía un mínimo de respeto y decencia.
Sirvio dos tazas y se sento luego de correr una pesada pila de libros de finanzas. Largos minutos pasaron los dos hombres en silencio, enfrentados uno al otro.
-¿Ha ido al mercado últimamente? Pregunto el visitante.
Lo negó disimulando su mentira.
-Los precios en el mercado han subido, el pase del tranvía también, y en un 25 %. Los impuestos se han ido al doble, y adivine que otro precio ha subido también.
No contesto, como aquel que espera en silencio que dicten su condena.
-El alquiler, también ha subido.
Durante un largo rato el silencio volvió a reinar en la sala. Ya estaba cansado de tanta actuación. Estaba cansado de intentar de fingir decencia. Cansado de seguir las reglas sin recibir nada a cambio. Cansado de ser un hombre mas intentando sobrevivir.
-No podre pagar nada este mes, estoy en quiebra.
Luego de apoyar suavemente la taza sobre el costado del sillón, el visitante cerro lentamente los ojos, y dijo sin energias
-No quedan soluciones para su problema. Posiblemente la única sea huir hacia el campo, donde la ley no tiene alcance.
Ya había considerado esa opción y creía que era la mas adecuada pero ya era tarde. Se levanto del sillón apresuradamente anticipándose a la situación. De repente la puerta fue derribada y una pareja de hombres entro violentamente a la casa. No intento escapar, ya que había comprendido que no tenia sentido alguno.
Uno de los hombres desenfundo un arma y la sostuvo apuntándolo fijamente. Con un certero disparo en la frente le quito la vida.
El visitante se incorporo lentamente, tomo su abrigo y se paro frente al cuerpo muerto que yacía en el suelo ahogándose en sangre.
-Quizás esta sea la mejor solución a tus problemas.
Tomo lo que quedaba de su te y salió por el agujero donde antes estaba la pesada puerta. Debia visitar a otras personas esa mañana.