Tango

Un sueño en color musical
Escalas y estrepito mayor
De una nostalgia de esplendor
Entre la imagen del puerto y su alrededor.
Un sueño en el que solo veo manos.
Intentando tocar los versos que aquel sabio
Alguna vez te inculco en forma de leyenda.
Intentando recrear la imagen.
Si, esa imagen eterna.
Donde ves a Malena, y porque no a peperina?
Si la cultura es parecida,
Y el tiempo de arrabal termino en bailantas.
si el sufrimiento del vivir obrero
Sigue vigente, y no solo en mi sueño

Corto Canal 7

Corto basado en un cuento de Fontanarrosa.

-Otra puerta mas- me susurre a mi mismo. Estaba harto de abrir y cerrar las puertas, sin embargo lo seguía haciendo, la intriga me superaba. Intentaba no causar desorden en ese lugar. Cerraba las puertas cuidadosamente, con el fin de que nadie notara mi presencia.
De pronto me vi caminando en una gran sala. De paredes moradas y anchas columnas blancas. Gire hacia la pared, un enorme cuadro llamaba mi atención. Me acerque a apreciarlo. Durante un largo tiempo observe cada detalle. No note la entrada del quien seria mi anfitrión esa tarde.
Me di vuelta para seguir mi recorrido, y fue en ese momento que lo vi, cómodamente sentado en el sillón. No podía creerlo. Ni el ni yo hablabamos, solamente nos examinabamos mutuamente, eramos seres extraños el uno para el otro.

-Nunca me hubiese imaginado un sapo con galera sentado en el sillón- dije.
- De hecho es lo que estas haciendo en este preciso momento- respondió.
- Entonces te estoy imaginando mas extraño de lo que pensaba, además de llevar galera y estar sentado en un sillón, tienes la bendita habilidad de hablar-.

Fue entonces cuando desperté. No podía dejar de pensar en el sapo. No podía perdonarme el hecho de despertar habiendo tantas preguntas para hacerle a mi primera fantasía parlante.

Recuerdo

Intente encontrar alguna imagen con la que pudiese ilustrar lo que vi ese día, pero no encontré nada semejante. Hoy me desperté con ese recuerdo, por unos segundos sentí que me había transportado a ese momento. El calor del sol sobre mi espalda, se sentía tan bien. El bote se balanceaba lentamente. Por un instante recibi una sensación tan satisfactoria que pensé que estaba soñando. Esa tarde de primavera, ese lugar, ese cielo. Algo hizo que yo no me olvidara nunca de esa situación.
Habíamos remado desde el club, mientras entrenábamos, recuerdo las risas de mis amigos. Atravesamos el río Gambado, hasta que de pronto, el caudal se abrió, entregándole sus aguas al Sarmiento, fue en ese preciso lugar. Frenamos, el inolvidable ruido de una lancha colectiva se alejaba. Gire hacia la izquierda, y ahí estaba, el sol al raz del horizonte, iluminando de un tono rosado todo el cielo. El río tan calmo, nosotros tan jóvenes, y mi mente tan relajada.
Me deje llevar por la corriente, todos hicimos lo mismo, como si el agua nos protegiera.
Hoy cuando desperté, el sol acariciaba mi cara, atravesando la ventana, tal vez fue por eso que recordé ese día. Es inevitable que cada vez que pienso en eso, se me caiga una lágrima, quizás esa lágrima sea una gota de río, que quedo en mi.

El principito, Capitulo 8 de Saint Exupèry

De a poco fui conociendo mejor a esa flor. El planeta del principito tenía flores simples, con una sola hilera de pétalos, no molestaban a nadie ya que apenas ocupaban lugar. Se las hallaba de pronto una mañana entre la hierba y luego por la noche, se extinguían. Pero... aquélla, de la que hablaba el principito, germinó un día de una semillita traída quién sabe de dónde y a quien el principito había vigilado muy de cerca. Podía tal vez ser un nuevo tipo de baobab. Pero al poco tiempo dejó de crecer y comenzó a transformarse en una bella flor. El principito que asistió a todos los cambios que iban produciéndose, al ver el capullo enorme, creyó que de ello iba a surgir alguna aparición milagrosa. Y, al abrigo de su cámara verde parecía no terminar nunca de preparar su embellecimiento. Elegía con sumo cuidado sus colores. Lentamente se vestía ajustando uno a uno sus pétalos. No quería nacer llena de arrugas como las amapolas. Quería aparecer con el pleno resplandor de su hermosura. Era por cierto muy coqueta. Por fin una mañana, decidió mostrarse junto con la salida del sol.
En medio de un gran bostezo, la flor que había trabajado con tanta perfección, dijo;
-Ah!, perdóname... Recién me despierto... Todavía estoy despeinada.
El principito en un estado de máxima admiración exclamó:
-Eres hermosa!
-Es cierto. He nacido al tiempo que nació el sol.
El principito notó que era muy poco modesta, pero... era tan conmovedora!
-Si no me equivoco, creo que es hora de desayunar-dijo la flor- Serías tan amable de acordarte de mí?
Algo confuso, el principito tomó una regadera llena de agua fresca y sirvió a la flor.
Se mostraba ciertamente vanidosa. Un día por ejemplo, dijo al principito refiriéndose a sus cuatro espinas:
-Ya pueden venir los tigres con sus garras!

-Despreocúpate, en mi planeta no hay tigres, pero además, los tigres no comen hierba-argumentó el principito.
-Yo no soy una hierba-agregó con seductora suavidad la flor.
-Oh... perdóname.
-No temo a los tigres, pero... las corrientes de aire me horrorizan. Tendrías un biombo para protegerme?
"Horror a las corrientes de aire... No es una suerte para una plante-pensó para sí el principito- Esta flor es bien complicada..."
-Aquí hace mucho frío, de modo que durante la noche, me meterás bajo un globo. Veo que hay pocas comodidades. Allá, de donde vengo...
Había llegado bajo la forma de semilla, de modo que no podía conocer absolutamente nada de otros mundos. Se sentía avergonzada por haberse dejado sorprender por una mentira tan inocente, tosió dos o tres veces como para poner en falta al principito.
-Pero... dónde está el biombo?
-Iba por él, pero... como me estabas hablando!
La flor nuevamente forzó la tos como para afligirle aún más.
Es así como el principito comenzó a dudar de ella y se sentía muy desgraciado.
"No debí escucharla-me confesó un día-; es mejor no escuchar a las flores. Tan sólo contemplarlas y aspirar su perfume. La mía endulzaba con su aroma todo mi planeta, y aún así, yo no podía gozar de ello. Quizá la historia de las garras, que tanto me fastidiaba, debe haberme conmovido...
Me confió luego:
"No supe entonces comprender. Cometí el error de haberla enjuiciado por sus palabras y no por sus actos. Iluminaba y perfumaba todo mi planeta. Jamás debí haberla abandonado! Debí haber intuido su ternura detrás de sus ingenuas astucias. Las flores son tan contradictorias! Y yo... demasiado joven para saber amarla.

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La visita

Caminó lentamente hacia la entrada, sostuvo firmemente el picaporte y tomo aire. Mientras abría la puerta fingió su mejor cara de satisfacción. El visitante dio un paso hacia delante, casi atropellándolo y colgó su abrigo en un perchero con aspecto antiguo.
-Buenos días. Dijo escandalosamente, se sentó en el único sillón que no había sido invadido por libros y revistas y despejo un pequeño sector de la mesita de vidrio para poder apoyar sus pertenencias.
-¿Desea tomar el té? Pregunto con la esperanza de recibir una respuesta negativa. No era de su agrado recibir visitas y mucho menos esa en particular, sin embargo su expresión amable y fingida seguía intacta, pues una relación de tantos años merecía un mínimo de respeto y decencia.
Sirvio dos tazas y se sento luego de correr una pesada pila de libros de finanzas. Largos minutos pasaron los dos hombres en silencio, enfrentados uno al otro.
-¿Ha ido al mercado últimamente? Pregunto el visitante.
Lo negó disimulando su mentira.
-Los precios en el mercado han subido, el pase del tranvía también, y en un 25 %. Los impuestos se han ido al doble, y adivine que otro precio ha subido también.
No contesto, como aquel que espera en silencio que dicten su condena.
-El alquiler, también ha subido.
Durante un largo rato el silencio volvió a reinar en la sala. Ya estaba cansado de tanta actuación. Estaba cansado de intentar de fingir decencia. Cansado de seguir las reglas sin recibir nada a cambio. Cansado de ser un hombre mas intentando sobrevivir.
-No podre pagar nada este mes, estoy en quiebra.
Luego de apoyar suavemente la taza sobre el costado del sillón, el visitante cerro lentamente los ojos, y dijo sin energias
-No quedan soluciones para su problema. Posiblemente la única sea huir hacia el campo, donde la ley no tiene alcance.
Ya había considerado esa opción y creía que era la mas adecuada pero ya era tarde. Se levanto del sillón apresuradamente anticipándose a la situación. De repente la puerta fue derribada y una pareja de hombres entro violentamente a la casa. No intento escapar, ya que había comprendido que no tenia sentido alguno.
Uno de los hombres desenfundo un arma y la sostuvo apuntándolo fijamente. Con un certero disparo en la frente le quito la vida.
El visitante se incorporo lentamente, tomo su abrigo y se paro frente al cuerpo muerto que yacía en el suelo ahogándose en sangre.
-Quizás esta sea la mejor solución a tus problemas.
Tomo lo que quedaba de su te y salió por el agujero donde antes estaba la pesada puerta. Debia visitar a otras personas esa mañana.

Del paraiso a la vida

Ahi estas esperando tu sentencia
Quieren enviarte lejos, quieren cambiar tu realidad
Quieren sacarte de tu paraíso.
Quieren prohibirte simplemente existir
Quieren que dejes de flotar en ese medio acuoso
Que dejes de escuchar el dulce ritmo del corazón mas cercano
Quieren echarte, como lo hizo Dios con Adán y con Eva
Quieren obligarte a vivir para sobrevivir
Y esa bendita sentencia se llama nacimiento.
Y tu paraíso era el vientre materno.
Comprendiste que nunca dejaste de ser un numero
y te preguntaste cual serias.

Una reflexion:

Ayer me pregunte sobre el futuro
Hoy encontré esa respuesta
Junto a otra pregunta.

La invención de Morel

Logre entender mi existencia
solo cuando me separe de mi mismo
Fue en ese momento, cuando me vi proyectado
La maquina rugía, mi ser dormía
Ignoraba la presencia de aquellas dos soles
Simplemente me acostumbre a verme.

Una palabra:

Amor
Paso ese día, caminabas libre
Me enamore de un cuento, de una utopía
No fui el culpable, no sabia que nos esperaba.
Di un paso y te salude.
De pronto el sueño se torno pesadilla
Sin embargo era mas cómoda esa fantasía 
que la misma realidad.

El principio

Una sala oscura, un escenario, y un atril sosteniendo un cuaderno. Se escuchan voces, los espectadores se sienten incomodos, no entienden. De pronto la luz se enciende sobre el escenario.

Señoras y señores, los he convocado a este lugar para informarles sobre mi estudio, el cual estoy llevando a cabo desde hace aproximadamente nueve años. Se que muchos se preguntaran porque estoy aqui, porque estamos aqui, y que es este lugar.